Rolando Arellano: “El marketing no es vender, sino que te vuelvan a comprar”

De las masas y no de las élites. “Lo que quiero es cambiar la forma de  pensar de la gente”, dijo. (Foto: USI)
Considera que el huancaíno es el consumidor más complicado. No cree que tener un millón de seguidores en el Facebook garantice el éxito de un producto.
Raúl E. Castro Pereyrarcastrop@diariogestion.com.pe
Son las cinco de la tarde y Rolando Arellano acaba de terminar una reunión. Es la número ocho del día y no es la última. Su oficina es como un pequeño estudio en el que una repisa recoge los libros del marketero y en la pared aparece una larga fila de diplomas. Cada una delata su recorrido académico.
Una serie de gráficos en la pizarra revelan que estuvo con uno de sus clientes discutiendo estrategias, números y detalles. Hay triángulos y círculos. “El problema es que todos dicen que le venden al sector A y no saben que es una parte mínima y que también desconocen”, señala y luego apunta con el dedo la parte más aguda de sus pirámides. “Aquí todos quieren llegar a vender, pero la gente que tiene plata en el Perú es muy poca hay que ir al medio (…) Los ejecutivos muchas veces miran lo evidente y confían en su propio sentido común”, agrega mirando fijo detrás de sus anteojos.
¿El propio sentido común de un ejecutivo lo puede traicionar?Claro, hay muchos estereotipos y prejuicios que se tienen.
¿En este negocio no debe haber estereotipos?Hay que ponerse en los zapatos de los clientes. La mayor parte de los errores se dan por prejuicio. Existe gente que dice: ‘yo no voy a ese mercado, porque los pobres no pueden comprar mi producto’.
Ese es un error, ¿y cómo se cambia? Lo difícil acá es tener la mente en blanco y mirar sin a prioris. Nosotros somos consultores de marketing, pero también somos investigadores. Después de investigar hacemos la consultoría. No las podemos separar.
¿Hay mucho prejuicio entre los ejecutivos? Lo hay y eso es un escollo para cerrar buenos negocios.
¿El prejuicio es un factor que puede hacer perder dinero? Así es, por el prejuicio estamos perdiendo oportunidades.
¿Cuál es el fin del marketing: vender un producto?No, es que te vuelvan a comprar.